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lunes, 12 de junio de 2023

La ansiedad en los estudiantes de música: "¿Ya profesor, y ahora qué sigue?"


La música es un arte que requiere tiempo, dedicación y paciencia para dominarla. Sin embargo, muchos estudiantes se sienten ansiosos o apurados por aprender más rápido. En momentos de frustración o impaciencia, puede surgir una frase común: "Ya profesor, y ahora qué sigue". Esta expresión refleja la inquietud de los estudiantes por avanzar rápidamente en su aprendizaje musical, pero también revela la necesidad de abordar la ansiedad y encontrar un equilibrio saludable en el proceso de aprendizaje.


La ansiedad y la prisa por aprender

La ansiedad se refiere a una respuesta emocional y fisiológica de aprehensión, preocupación, inquietud o miedo que experimenta una persona en situaciones percibidas como amenazantes o estresantes. Es una reacción natural del cuerpo ante una situación de peligro o desafío, y puede manifestarse a través de síntomas físicos, cognitivos y conductuales. Es un problema común. A menudo, los estudiantes sienten la presión de alcanzar un nivel de habilidad específico en un plazo determinado, ya sea por motivos personales o por expectativas externas. Esta mentalidad apresurada puede generar un ciclo negativo de ansiedad, ya que se sienten abrumados por la sensación de que nunca alcanzarán sus metas lo suficientemente rápido. 



El papel del profesor

Como profesor desempeño un papel crucial en la gestión de la ansiedad de los estudiantes. Es importante que seamos conscientes de las preocupaciones y expectativas de los alumnos, y establecer un ambiente de aprendizaje positivo y de apoyo. Fomentar la paciencia, la perseverancia y el disfrute del proceso de aprendizaje puede ayudar a contrarrestar la ansiedad y fomentar un crecimiento saludable. 

El valor de la paciencia en el aprendizaje musical

El aprendizaje musical es un viaje constante. No hay atajos para alcanzar la maestría, y cada paso en el camino es valioso. La paciencia es una virtud fundamental que los estudiantes de música deben cultivar. Aceptar que el progreso lleva tiempo y que los resultados no se producirán de la noche a la mañana puede liberar a los estudiantes de la presión autoimpuesta y permitirles disfrutar del proceso de aprendizaje. Para cultivar la paciencia, es importante adoptar una mentalidad consciente y enfocada en el presente. Aprende a reconocer y aceptar que el progreso lleva tiempo, y que cada paso en el camino es valioso. Evita compararte con los demás y concéntrate en tu propio crecimiento. Establece metas realistas y divídelas en pasos más pequeños y alcanzables. Practica la autorreflexión y reconoce los logros que has alcanzado hasta ahora. Permítete tomar descansos regulares para recargar energías y evitar el agotamiento. Cultiva una actitud de gratitud y disfruta del proceso de aprendizaje en sí mismo. Recuerda que la paciencia es una virtud que se desarrolla con la práctica constante, y que con el tiempo, podrás apreciar los resultados de tu perseverancia y dedicación en el estudio de la música.

"El secreto para avanzar en la música está en dar un paso a la vez, con paciencia y dedicación. Cada pequeño logro es un escalón hacia el dominio de tu instrumento". - John Coltrane, influyente saxofonista de jazz.



Enfocarse en la calidad sobre la cantidad

En lugar de obsesionarnos en aprender rápidamente más y más piezas musicales, es esencial que como estudiantes se enfoquen en la calidad de su práctica y estudio. Trabajar de manera consciente y enfocada en aspectos técnicos, interpretativos y teóricos relevantes puede ser más beneficioso que simplemente acumular repertorio sin una comprensión profunda.

La importancia del descanso y la autorreflexión

El descanso adecuado es esencial para evitar el agotamiento y la sobre exigencia. Los estudiantes de música deben aprender a equilibrar su tiempo entre la práctica y el descanso. Además, tomarse el tiempo para reflexionar sobre su progreso, reconocer los logros alcanzados y establecer metas realistas puede ayudar a mantener una mentalidad más positiva y saludable.

"No hay atajos en el camino hacia la excelencia musical. Avanza paso a paso, aprendiendo de cada nota y cada acorde. La consistencia en la práctica te llevará más lejos que cualquier intento de saltar etapas". - Itzhak Perlman, renombrado violinista y director de orquesta.


Algo para disminuir nuestra ansiedad en aprender mas rápido 

1. Establecer metas realistas: Es importante establecer metas alcanzables y realistas en lugar de fijar expectativas poco realistas de progreso rápido. Dividir las metas musicales en objetivos más pequeños y manejables puede ayudar a reducir la sensación de presión y permitir un progreso gradual y constante.

2. Practicar la atención plena: La práctica de la atención plena o mindfulness puede ser beneficiosa para calmar la mente y reducir la ansiedad. Al enfocarse en el presente y en el proceso de aprendizaje musical en lugar de estar constantemente preocupado por los resultados futuros, se puede disfrutar más de la música y reducir la presión autoimpuesta.

3. Establecer rutinas de práctica estructuradas: Establecer rutinas de práctica estructuradas y consistentes puede ayudar a los músicos a sentirse más organizados y enfocados. Dividir el tiempo de práctica en sesiones más cortas y enfocarse en aspectos específicos de estudio puede aumentar la eficiencia y la efectividad, evitando así la sensación de urgencia y ansiedad por aprender más rápidamente.

4. Buscar apoyo y equilibrio: No es saludable ni sostenible vivir constantemente en un estado de ansiedad y apuro. Es importante buscar apoyo emocional y buscar un equilibrio entre el estudio de la música y otras actividades que brinden placer y relajación. Conectarse con otros músicos, participar en actividades recreativas y cuidar el bienestar general puede contribuir a reducir la ansiedad y mantener una perspectiva más saludable en el proceso de aprendizaje musical.

Cada persona es diferente y puede ser útil explorar diferentes estrategias para encontrar las que funcionen mejor para ti en la gestión de la ansiedad. Si la ansiedad persiste o interfiere significativamente en tu vida diaria, es recomendable buscar la orientación de un profesional de la salud mental.

La frase "Ya profesor, y ahora qué sigue" revela la ansiedad y la impaciencia que pueden experimentar los estudiantes de música en su afán por aprender más rápidamente. Sin embargo, es esencial abordar esta ansiedad, que es el tema psicológico en muestra sociedad y en especial de los músicos revelado en profundo estudio científico del libro "La Musicorexia" de Guillermo Dalia.


miércoles, 4 de noviembre de 2020

¿Somos distintos por ser músicos? Parte 1



Saludos amigos, deje de escribir unas semanas pero ya estoy devuelta, para traerles un extracto de un tema apasionante. Se trata de un estudio que gira en torno a investigar la personalidad del músico, cómo afecta el estudio de la música a la persona y qué relación mantiene con dicha actividad.

Quien realizo este estudio y lo plasmo en varios libros fue el renombrado psicólogo Guillermo Dalia, todo un referente en la psicología de los músicos y del que recomiendo enormemente si te encanta la literatura acerca de autoconocimiento, en este caso especializada en nuestra profesión. Guillermo es un excelente profesional que ha enfocado su labor como psicólogo clínico en atender los problemas que los músicos pueden desarrollar. Comenzó con el estudio de la psicología del músico, después trató en profundidad la ansiedad escénica, nos dio pautas para convertirnos en músicos felices y en esta publicación se centra en la relación especial que el músico adquiere con la música y sus posibles efectos adversos en la vida del músico.

La relación que se establece entre el músico y la actividad musical es muy potente por los efectos que la música provoca en las personas. Una buena relación con la música no interferirá en las sensaciones de  plenitud y autorealizción que la música provoca pero debido a las particularidades que tiene tanto el estudio como la profesión es necesario vigilar que la música no se convierta en el centro de la existencia y desplace otros aspectos para llevar una vida sana y equilibrada. 

La pregunta a resolver será entonces "¿Somos distintos por ser músicos?"

"Pues sí, bastante, y por el hecho de ejercer esta profesión, por ser músicos, aunque esto no es una circunstancia exclusiva de los músicos. El desarrollo de una actividad genera actitudes y cualidades propias en las personas que lo llevan a cabo, así, también podemos afirmar que otros profesionales son distintos a los demás; los bomberos, médicos, o asistentes sociales son distintos entre ellos por el desarrollo de sus cometidos. 

Así, si realizamos estudios comparativos entre músicos y no músicos podemos descubrir aquello que diferencia a unos y otros y, por lo tanto, las características que más se asemejan entre los que participan de la misma profesión. De entre las particularidades, vamos a resaltar aquellas que pueden dificultar el objetivo que nos temamos en el título del libro, el de poder ser felices siendo músicos. De ellas destacan el individualismo, la competitividad, el pensamiento tónico, la crítica-autocrítica y el divismo. 

• El individualismo: el músico suele ser muy individualista sea cual sea labor que desempeñe. Bien como profesor de música o como integrante de una orquesta, no existen diferencias en este aspecto: el halo de la individualidad planea todos ellos. No se pretende decir con esto que sean seres solitarios y aislados, y que se deriven de ello problemas sociales y personales, sino que la relación que se tiene con el instrumento es tal que se forma un "todo uno" entre los dos se teje de todo un pequeño caparazón, en ocasiones un tanto impermeable, un pequeño aislamiento de todo lo demás. También podemos ver esta circunstancia un en colectivo la dificultad que existe entre los músicos de agruparse y sentirse miembros de un colectivo unificado y reconocido. Claro que se dan muchas y buenas relaciones personales entre colegas, pero profesionalmente el desarrollo de la actividad marca una manera de ser individual. 



• La competitividad: existe un fuerte sentimiento de competitividad entre los músicos, entre ellos se perciben simultáneamente como colegas y como rivales. Por muy buenas relaciones que se lleven entre colegas, es difícil olvidar que van a ser "competidores" en las próximas oposiciones que concurran para conseguir una plaza, un puesto de trabajo. Pero, aunque ya se tenga el trabajo, entre profesionales ocurre lo mismo, existe un afán de progresar, avanzar que, en principio, es muy positivo, si no se viera condicionado por la necesidad que surge, ocasionalmente, de 'hacerlo ver" a los demás, dejar constancia de lo alcanzado. Y no sólo entre colegas, sino que también se compite con uno mismo, incluso como se ha comentado ya, en los estudios solitarios de casa aparece una exigencia de hacerlo bien que suele resultar excesiva. 

• El pensamiento dicotómico: una de las ideas irracionales que más pronto aparece en los estudiantes de música, y que luego va a continuar existiendo en el músico, es el pensamiento dicotómico; esto es, el ver una parte de la realidad en dos extremos: o blanco o negro, o el concierto ha salido bien o mal, o soy buen músico o malo. Este tipo de pensamiento provoca que la persona sea incapaz de advertir y darse cuenta de los matices, del continuo que existe entre dos extremos, en definitiva, de relativizar cualquier situación. Es muy frecuente que aparezca cuando se evalúa un concierto o audición que se ha concluido, o ante el futuro profesional que se espera. La mayoría de las veces el pensamiento irracional se puede detectar; podemos ser conscientes de su existencia, pues es el modo en el que pensamos o incluso hablamos, pero en otras ocasiones no ocurre esto y el pensamiento no aparece, aunque exista y esté causando padecimiento. La forma en que se manifiestan alguno de ellos es: "el concierto ha sido un desastre", "todo ha salido mal", "seguro que meto la pata", "todos verán lo nervioso que estoy", etc. 



• La crítica y la autocrítica: algunas de las características que se están nombrando se solapan entre ellas, como por ejemplo ésta; los músicos son muy críticos con todo lo relacionado con su quehacer. En la mayoría de las ocasiones no son críticas que se realizan negativamente sin más, pero es muy frecuente que un músico oyente, cuando forma parte de la audiencia esté más pendiente de detectar el posible error, de cómo Io hace su colega (bien o mal) que de disfrutar del concierto dejándose llevar y olvidando esa evaluación constante que siempre se activa ante cualquier interpretación. También este proceso se vuelve hacia ellos mismos a través de la autocrítica, que va más allá de una evaluación necesaria para progresar y mejorar en los estudios, y se vuelve, en ocasiones, un aspecto casi obsesivo, no tolerando el cometer errores incluso en ensayos individuales y privados. 

• El divismo: si las anteriores facetas son fácilmente detectables en uno mismo, seguramente esta característica no lo sea tanto. Será más fácil que pueda ser percibida por otras personas cercanas al músico. Es frecuente observar conductas extravagantes en famosos y famosas del mundo del arte, del espectáculo o del escenario. No escapan a estos comportamientos algo excéntricos algunos músicos prestigiosos, pero el divismo al que se hace aquí referencia no es tanto el que pueda estar en la base de estas conductas sino más bien el que refleja una actitud de sentirse especial, de alguna manera superior por interpretar o tener un puesto de trabajo en esta o aquella orquesta. Tampoco está distribuida por igual esta faceta, por ejemplo, posiblemente la veamos más en directores de orquestas que en profesores de percusión o de instrumentos tradicionales. Estas características anteriores contribuyen a configurar quizá la cualidad más conocida y que aglutina o resume a todas ellas: el músico suele ser una persona perfeccionista y, como estamos viendo, en ocasiones este perfeccionismo sobrepasa el ámbito musical y se manifiesta en ámbitos personales. Por supuesto que a todas las personas nos gustan las cosas bien hechas, Io correcto, pero toleramos bien que esto no ocurra y no lo perseguimos tanto."

Extracto del libro de Guillermo Dalia, Musixorexia "La adicción de los músicos a la actividad musical."