miércoles, 11 de febrero de 2026

La Púa Estoica: Afinación Mental para el Guitarrista Moderno

Por: Kike Yompián Director de Mastermusic

Llevo más de tres décadas enseñando a tocar la guitarra. He visto pasar por las aulas de Mastermusic a cientos de alumnos con un talento desbordante: dedos rápidos, oído absoluto, equipos de primera línea. Y, sin embargo, he visto a muchos de esos mismos alumnos abandonar, frustrarse o estancarse en la mediocridad. Por otro lado, he visto alumnos con menos "talento natural" pero con una constancia de acero, que hoy son profesionales viviendo de la música.

¿Cuál es la diferencia? No está en la marca de la guitarra ni en el grosor de las cuerdas. Está en la mente.

Como músico apasionado por el rock, la música clásica y estudiante de filosofía, he encontrado en el Estoicismo —esa antigua escuela de pensamiento nacida en Grecia y Roma— no solo una guía para la vida, sino el mejor "pedal de efectos" para la carrera musical. Hoy quiero hablarte no de escalas pentatónicas, sino de la escala de valores que necesitas para dominar el instrumento (y a ti mismo).

1. La Dicotomía del Control: Tu Metrónomo Interno

El filósofo Epicteto comenzaba sus enseñanzas con una distinción brutalmente simple: “Hay cosas que dependen de nosotros y cosas que no dependen de nosotros”.

Parece obvio, ¿verdad? Pero en la música, sufrimos porque ignoramos esto constantemente.

Lo que NO depende de ti:

  • Si al público le gustará tu nueva composición.

  • Si se rompe una cuerda en medio del solo de tu vida.

  • Si naciste con las manos grandes de Steve Vai o pequeñas.

  • Si el algoritmo de Instagram muestra tu video a mil personas o a diez.

Lo que SÍ depende de ti:

  • La calidad de tu práctica de hoy (no mañana, hoy).

  • Tu preparación técnica y el mantenimiento de tu equipo.

  • Tu actitud cuando te equivocas en una nota.

  • La honestidad con la que interpretas tu arte.

El músico amateur se obsesiona con lo externo (la fama, el aplauso, la crítica). El músico profesional —el músico estoico— se obsesiona con lo interno (su disciplina, su sonido, su intención). Cuando entiendes esto, la ansiedad escénica desaparece. Si has hecho todo lo que estaba en tu mano (estudiar, ensayar, preparar), el resultado externo es irrelevante. Ya has triunfado porque has conquistado tu propia voluntad. Como le digo siempre a mis alumnos: No toques para impresionar, toca para expresar. Lo primero es ego, lo segundo es arte.

2. El Obstáculo es el Camino: Ama tus Callos

Marco Aurelio, el emperador filósofo, escribió una frase que debería estar pegada en cada amplificador: “El impedimento a la acción avanza la acción. Lo que se interpone en el camino se convierte en el camino”.

En la guitarra, esto es literal. Todos queremos tocar rápido y limpio desde el primer día. Pero el camino de la guitarra es un camino de dolor físico y mental. Las yemas de los dedos deben romperse para formar callos. La muñeca debe doler un poco hasta encontrar la postura relajada. El cerebro debe "quemarse" repitiendo ese lick de neoclásico a 60 BPM antes de poder hacerlo a 140 BPM.

El alumno promedio ve la dificultad como una señal de "no sirvo para esto". El estoico ve la dificultad como la señal de que está en el camino correcto. Piensa en Eddie Van Halen. Él no tenía el equipo perfecto al principio. Tenía guitarras que no mantenían la afinación y amplificadores que no daban el sonido que él escuchaba en su cabeza. ¿Se quejó? No. Modificó sus guitarras, hirvió sus cuerdas, y "destruyó" la técnica convencional para crear el tapping a dos manos tal como lo conocemos. El obstáculo (las limitaciones técnicas de su época) se convirtió en su camino hacia la leyenda.

Si hoy te frustras con un ejercicio, celebra. Esa frustración es el precio de la entrada a la maestría. Si fuera fácil, no tendría valor.

3. Memento Mori: El Tiempo no Regresa

Los estoicos usaban la frase Memento Mori ("Recuerda que morirás") no para deprimirse, sino para vitalizarse. Para recordar que el tiempo es el recurso más escaso que tenemos. En la era digital, es facilísimo perder dos horas viendo reels de guitarristas increíbles en TikTok y sentir que hemos "aprendido" algo. Eso es mentira. Ver no es hacer.

Un enfoque estoico de la práctica musical implica Atención Plena (Prosoche). Si tienes 30 minutos para practicar hoy, que sean 30 minutos sagrados. Sin celular, sin distracciones, sin tocar "lo que ya te sale bien" solo para inflar tu ego.

  • Practica lo que NO te sale.

  • Practica con intención.

  • Trata cada nota como si fuera la última vez que pudieras tocarla.

Séneca decía: "No es que tengamos poco tiempo, es que perdemos mucho". ¿Cuántas horas de tu vida musical has perdido "tonteando" en el mástil sin un objetivo claro? La disciplina no es castigo, es gestión de vida.

4. Sympatheia: La Ética del Músico en Banda

Finalmente, el estoicismo nos enseña que somos parte de un todo (el Logos). En música, esto se traduce en saber escuchar. Hay guitarristas que tocan "contra" la banda, queriendo tapar a todos con su volumen y sus mil notas por segundo. Eso es falta de filosofía. El músico sabio entiende la Sympatheia (la conexión mutua). Entiende que el silencio es tan importante como el sonido, y que hacer brillar al bajista o al baterista hace que la banda entera brille.

La virtud estoica de la justicia se aplica aquí: dale a cada canción lo que necesita, no lo que tu ego quiere tocar.


La Rutina del Guitarrista Estoico (Ejercicio Práctico)

Para cerrar, quiero dejarte una propuesta para tu próxima sesión de estudio en casa o aquí en Mastermusic. Aplica estos tres pasos:

  1. Premeditatio Malorum (Preparación): Antes de tocar, visualiza qué podría salir mal. ¿Te cuesta ese cambio de acorde? Acepta que va a ser difícil antes de empezar. Prepárate mentalmente para el error y decide no enfadarte cuando ocurra.

  2. Acción Consciente (El Ahora): Pon el metrónomo. Concéntrate solo en el compás que estás tocando. No pienses en el concierto de fin de año ni en el examen. Solo existe este pulso.

  3. Examen Vespertino (Reflexión): Al terminar, pregúntate con honestidad (sin latigarte): ¿Di mi mejor esfuerzo? ¿Me distraje? ¿Qué aprendí hoy sobre mi carácter, no solo sobre mi técnica?

La guitarra es un espejo. Refleja quién eres. Si eres impaciente, tocarás acelerado. Si eres inseguro, tu vibrato temblará. Si eres arrogante, no tendrás groove. Estudiar filosofía me ha enseñado a ser mejor músico, y la música me enseña a diario a ser mejor filósofo. Te invito a que tomes tu instrumento no solo como una herramienta de diversión, sino como tu espada para forjar tu carácter.

Nos vemos en el escenario (o en la biblioteca).

Kike.



lunes, 12 de enero de 2026

HPB Spirit: la ilusión, el velo y el despertar


Hay canciones que nacen como un relato. Y hay canciones que nacen como una puerta.

HPB Spirit pertenece a este segundo tipo: no se limita a narrar una historia concreta, sino que propone una experiencia interior. Es una pieza que intenta describir algo que nos ocurre a todos —en distintas formas, en distintos momentos— cuando el ser humano atraviesa sus propios límites, descubre que estaba viviendo dentro de un velo… y finalmente despierta. Lo que aquí llamo “despertar” no es una moda espiritual ni una frase bonita: es un proceso real, a veces incómodo, a veces luminoso, por el cual la conciencia se amplía y empieza a ver lo que antes no podía ver. Y lo curioso es que casi siempre el despertar sucede después de lo mismo: una ilusión.


1. La ilusión como condición humana

La ilusión no es solo “engaño”.
La ilusión, en un sentido filosófico y psicológico, es el mecanismo natural mediante el cual la mente interpreta el mundo.

Vivimos interpretando:

  • interpretamos a las personas,

  • interpretamos los símbolos,

  • interpretamos los logros,

  • interpretamos la verdad,

  • interpretamos el sentido de nuestra vida.

Incluso cuando creemos estar siendo “objetivos”, seguimos filtrando lo real a través de nuestra historia, nuestros deseos, nuestras heridas y nuestras expectativas. En filosofía, podríamos decir que el ser humano no vive en “lo real puro”, sino en una construcción: una mezcla entre realidad y representación. Por eso tantas tradiciones, desde Platón hasta ciertas corrientes orientales, han insinuado lo mismo con distintos lenguajes: vemos sombras, no la fuente de la luz.

En ese sentido, la ilusión no es un accidente. Es un escenario. Es el terreno donde ocurre el aprendizaje.Y por eso, HPB Spirit no trata sobre una ilusión específica, sino sobre el patrón universal: primero creemos, luego chocamos, y entonces… si tenemos el coraje, despertamos.


2. El velo: cuando lo verdadero está oculto

El concepto del “velo” aparece una y otra vez en la historia del pensamiento:
la idea de que lo esencial no se presenta inmediatamente, sino que está cubierto por capas.

Capas como:

  • el ego (lo que creemos ser),

  • la identidad social (lo que mostramos),

  • la costumbre (lo que repetimos),

  • el miedo (lo que evitamos),

  • la comodidad (lo que adormece).

En HPB Spirit, el “velo” no es un enemigo externo. No es “alguien” ni “algo” que nos engaña. Es la suma de nuestras propias capas: ese conjunto de filtros que, sin darnos cuenta, nos mantiene en una vida parcialmente dormida. Entonces, ¿qué es despertar? Es comenzar a ver sin tanto filtro. Es mirar con una conciencia menos automática y más profunda.


3. El despertar no es un momento: es un proceso

Mucha gente imagina el despertar como una revelación instantánea. Pero, en la experiencia real, el despertar suele ser un proceso lento. A veces casi silencioso.

Ocurre así:

  1. Algo nos encanta, nos seduce o nos convence.

  2. Nos entregamos a esa idea, a esa visión, a esa interpretación del mundo.

  3. La vida nos muestra el límite: lo que no era, lo que no podía ser, lo que no era tan sólido.

  4. Y ahí aparece un punto de quiebre: o nos volvemos cínicos… o nos volvemos conscientes.

HPB Spirit se ubica en ese momento de transición: cuando algo se cae, pero en lugar de destruirnos, nos revela.Y ese es un punto clave: no todo derrumbe es una tragedia. A veces un derrumbe es una liberación. Un ajuste. Una claridad.


4. El alma humana está “guardada” tras años de esfuerzo y sacrificios

Hay un fenómeno humano que me interesa profundamente: con el paso de los años, el ser humano se vuelve eficiente, productivo, fuerte… pero muchas veces se vuelve también opaco.

No por maldad.
Por supervivencia.

Trabajar, sostener proyectos, alcanzar metas, cumplir roles, cargar responsabilidades… todo eso nos entrena para funcionar. Pero también puede alejarnos del centro. Y el centro, en este texto, lo llamo Alma: no como algo religioso literal, sino como lo esencial, lo íntimo, lo vivo, lo verdadero. Ese núcleo que no se compra, no se exhibe y no se finge.

En HPB Spirit, hay una idea constante: el alma suele estar oculta, no porque esté ausente, sino porque está guardada.

Y en algún punto de la vida —cuando acumulamos experiencias, pérdidas, aprendizajes, silencios— algo la despierta.

No siempre es un gran suceso.
A veces es un detalle.
A veces es una grieta. Pero ocurre.


5. Lo femenino como principio creador

En el universo simbólico del videoclip y de la canción, el Alma aparece representada como una mujer. Y acá es importante decirlo con claridad: no es un tema de género ni de sexo. No se trata de “la mujer” como persona concreta, sino de lo femenino como principio. En muchas tradiciones filosóficas y espirituales, lo femenino no es “lo opuesto” a lo masculino, sino la dimensión primordial de lo manifestado: la potencia creadora, la receptividad profunda, la capacidad de gestar, de sostener, de revelar, de dar forma. Lo femenino como energía dadora: no solo “dadora de cosas”, sino dadora de existencia, de sentido, de vida. Por eso esa figura puede estar en ambos mundos: en lo material y en lo espiritual, sin contradicción. Porque el alma verdadera no es “anti-materia”. El alma, cuando está despierta, habita lo material con lucidez.


6. La playa como frontera: materia y absoluto

¿Por qué la playa? Porque la playa es un símbolo extraordinario: es una frontera natural donde dos realidades se tocan.

El mar

El mar representa la inmensidad, lo inabarcable, lo eterno. En muchos lenguajes simbólicos, es la imagen perfecta del Absoluto: aquello que no cabe en una definición, aquello que excede nuestros deseos, aquello que siempre fue y siempre será, independientemente de nuestras pequeñas historias.

🏜️ La arena y los cerros

La arena y los cerros representan el mundo material: la forma, lo concreto, lo cotidiano. No como algo inferior, sino como el plano donde se aprende. La playa no “elige” uno u otro. Los contiene.

Y eso es exactamente lo que busca expresar HPB Spirit:
la idea de que el despertar no consiste en escapar del mundo material, sino en reconocer que hay un trasfondo espiritual presente en todo —incluso en lo cotidiano.

El mar está ahí.
La arena está ahí.
Y la consciencia, si se despierta, aprende a ver ambos.

7. Los mensajes ocultos: la canción como objeto iniciático

Hay obras que se consumen una vez. Y hay obras que se vuelven más profundas cada vez que regresas a ellas. HPB Spirit está pensada como lo segundo: una canción que no “se entiende” por completo en una primera escucha, sino que se va revelando por capas. Por eso HPB representa muchas cosas. No es un acrónimo que se agota en una sola lectura. Es una clave. La idea es que el oyente sienta que la canción tiene “puertas internas”:

que si la escuchas con atención —con los años, con la vida encima— empiezas a descubrir cosas que antes no veías.

Ese es un principio filosófico:
el significado de una obra también depende de quién eres tú cuando la escuchas.

Tú no eres el mismo a los 20, 30, 40, 50. Entonces la obra tampoco es la misma.


8. Spirit: el trasfondo invisible de lo que nos sucede

¿Por qué Spirit?

Porque lo importante de la vida rara vez se presenta de forma explícita.

Muchas de las cosas que nos cambian no vienen con etiqueta.
No vienen anunciadas.
No vienen diciendo: “esto te va a transformar”.

A veces vienen como un problema.
A veces como una pérdida.
A veces como una decepción.
A veces como un silencio.
A veces como un cansancio.

Y sin embargo, debajo de ese evento visible, hay algo invisible trabajando:
una lección, una purificación, una reorganización interna.

Eso es lo que simboliza Spirit:
el trasfondo secreto que, con el tiempo, se revela.


9. Filosofía del despertar: de Platón a la vida real

Hay un eco inevitable con la alegoría de la caverna de Platón:
creemos que lo que vemos es “todo”, hasta que algo nos obliga a mirar hacia otra dirección.

Pero a diferencia de la lectura académica, aquí no se trata de teoría.
Se trata de vida real:

  • vivir dormido es vivir reaccionando,

  • vivir despierto es vivir entendiendo.

Y entender no es “controlar”.
Entender es mirar con claridad.

HPB Spirit no promete felicidad inmediata.
Promete lucidez.

Y a veces la lucidez duele…
pero también libera.


El verdadero tema de HPB Spirit

HPB Spirit, en su núcleo, es una reflexión musical sobre esto: Que el ser humano atraviesa ilusiones, cae, aprende, y despierta. Que el alma —aunque parezca oculta— está presente y puede revelarse. Que lo material y lo espiritual no son enemigos, sino planos coexistentes. Y que el tiempo, la experiencia y la escucha profunda nos permiten ver lo que antes no veíamos.

Tal vez ese sea el mensaje central:

No todo lo que se rompe se pierde.
A veces lo que se rompe… te revela.

Y si la obra cumple su propósito, el oyente no solo escuchará una canción. Sentirá una puerta. Y, ojalá, una chispa.

HPB Spirit no busca ser comprendida de inmediato.

Está hecha para ser escuchada con tiempo, con silencio y con la propia historia a cuestas.
Tal vez en una primera escucha solo percibas la música; en las siguientes, empiecen a aparecer capas, símbolos, resonancias.

Si algo de lo que has leído aquí dialoga contigo, la invitación está abierta:
permite que la canción haga su propio recorrido en tu interior, sin forzar significados, sin expectativas.

¿Por qué HPB? Las múltiples caras de un nombre

Al final del día, HPB Spirit es un símbolo con muchas facetas. Y para responder a esa pregunta que muchos me hacen —¿por qué HPB?— aquí van algunos acrónimos que encapsulan sus diferentes significados:

  1. Horizontes, Profundidad y Belleza: La idea de expandir nuestros horizontes, sumergirnos en lo profundo y descubrir la belleza que surge de ese viaje interior.

  2. Humanidad, Perspectiva y Búsqueda: Porque cada experiencia humana nos da una nueva perspectiva y una búsqueda más honesta de nosotros mismos.

  3. Huellas, Pasajes y Batallas: Un reconocimiento de las huellas que dejamos, los pasajes que atravesamos y las batallas internas que nos transforman.

  4. Hálito, Presencia y Brújula: La canción como un respiro de alma, una presencia que nos acompaña y una brújula para navegar lo desconocido.

  5. Honor, Pasión y Balance: Recordando que vivir con honor, con pasión y buscando balance es parte del viaje de la consciencia.

  6. Hermosura, Preciosidad y Belleza: Tres conceptos que resuenan en distintas tradiciones espirituales y filosóficas—desde el misticismo cristiano hasta el budismo y las ideas platónicas—y que en HPB Spirit representan esa búsqueda de lo sublime y lo trascendente que atraviesa la canción.

  7. Helena Petrovna Blavatsky: Y por supuesto, HPB también rinde homenaje a Helena Petrovna Blavatsky, la figura que ha influido en mi camino de conocimiento ocultista y filosófico.

En cada escucha, quizá descubras un nuevo significado. Así que te invito a explorar HPB Spirit desde todos estos ángulos y a encontrar tu propia interpretación.

🎧 Escucha HPB Spirit aquí:
https://open.spotify.com/intl-es/track/4128O6JAHVZYdSVkTgvPtw?si=0424e4dc8d8f4dba

A veces, una canción no llega para entretener, sino para acompañar un momento de lucidez.
Y eso, cuando ocurre, ya es suficiente.

martes, 18 de noviembre de 2025

Más allá del escenario: las 7 dimensiones humanas de Randy Rhoads

En el furioso mundo del rock & metal, donde el ruido supera al susurro y las luces enceguecen más que iluminan, surge la figura fugaz de Randy Rhoads. Un guitarrista que dejó su huella técnica en la historia, sí… pero lo que más me interesa contarte ahora, es la persona detrás de la leyenda: su humildad, su vocación, su vida interior. Porque conocer al otro lado del monstruo de la guitarra nos humaniza y nos inspira. Cuando escuchamos nombres como Randy Rhoads, evocamos riffs implacables, solos agudos, la “V” blanca en escena. Pero pocos se quedan con esa otra dimensión: el chico que apenas medía 1,52 m, que coleccionaba trenes de juguete, que enseñaba música en la escuela de su madre, que prefería practicar a las fiestas. La prematura muerte a los 25 años no nos dejó ver lo que podía llegar a ser —pero su humanidad se mantiene intacta. Este artículo explora esa faceta más íntima, con tono motivador y mirada al futuro: qué podemos aprender, cómo su ejemplo aún resuena.

1. Infancia, raíces y formación

Randy Rhoads nació el 6 de diciembre de 1956 en Santa Mónica, California. Su madre, Delores “Dee” Rhoads, era maestra de música y fundó la escuela Musonia en North Hollywood. Desde pequeño, Randy respiró música en casa: lecciones de guitarra, piano, lectura de partituras. Un entorno no de fama, sino de disciplina y creación. Esto ya nos dice mucho: un artista forjado desde el respeto por el oficio, no solo por el show.

2. Vocación de maestro y actitud ante la música

  • Randy enseñó guitarra en la escuela de su madre incluso antes de saltar al estrellato. Su amigo Kelly Garni recuerda que Randy le enseñó bajo cuando ambos eran adolescentes. 

  • Al llegar al mundo de giras y fama, Randy mantenía hábitos de estudio clásico: iba tras bastidores con guitarra acústica, practicaba lo mismo que otros maestros de música. 

  • No era un tipo que sólo quería lucirse. Su meta —según quienes lo conocieron— era tocar “bien”, aprender, crecer, y compartir ese crecimiento. 


3. Humildad, carácter personal y relación con los demás

  • A pesar de su talento, era descrito como “tímido”, “humilde”, “amable”. Su hermana Kathy dijo que nunca se imaginó ser tratado como estrella; cuando alguien le pedía una foto o firma, se sonrojaba. 

  • Con sus compañeros: Cuando otros se lanzaban por la noche, Randy muchas veces se retiraba para escribir cartas a su madre, o practicar solo. Testimonios dicen que mientras su entorno se entregaba al exceso, él optaba por lo sencillo. 

  • Relación familiar fuerte: Con su madre, con su escuela, con sus raíces. Incluso cuando estaba girando, su vínculo a casa seguía presente. Eso habla de alguien que no perdió su base, un valor precioso.


4. Ética de vida: elección frente al exceso

En el mundo del rock de los 70-80, el exceso era norma. Pero Randy exhibió una actitud diferente:

  • Según Ozzy Osbourne, Randy “bebía poco, no era fiestero” y prefería bebidas suaves (como Anisette). 

  • En una era en que nadie parecía sacarse de la mente el siguiente trago o la siguiente juerga, Randy ya intuía que la música importaba más que el flash.

  • Esto nos deja un mensaje relevante: la grandeza no depende del caos, depende de la coherencia interior.


5. Hobbies, sensibilidad y vida interior

No todo era guitarra y escenario:

  • Era coleccionista de trenes de juguete, algo poco típico para lo que se espera de un “rockstar”. 

  • Les encantaba la historia de los castillos de Inglaterra; cuando llegó a Londres para grabar con Ozzy, fue a buscar miniaturas, fotografías, recuerdos. Eso muestra una curiosidad genuina más allá del heavy metal. 

  • Según su hermano, era “devotamente luterano”. Un indicio de que había también un aspecto espiritual en su vida, no solo la guitarra. 

Todo esto pinta un retrato de un músico con mundo interno rico, detallista, curioso y con muchas capas.


6. Impacto humano: lo que dejó tras de sí

Aunque su carrera duró poco (murió en 1982), su huella humana es tan perseverante como su huella musical.

  • Compañeros como Ozzy confiesan que su muerte fue una de las mayores tragedias de su vida. 

  • Alumnos, fans, familiares siguen hablando de “la bondad de Randy” tanto como de sus solos. Eso lo convierte en referencia no solo técnica, sino moral.

  • Para todos, y como docentes, esto es relevante: la grandeza no solo se mide en notas por minuto, sino en impacto en vidas, en mentoría, en integridad.


7. Reflexión final: ¿Qué podemos aprender de Randy Rhoads como personas?

Aprendizajes que aplican a tu vida profesional y personal:

  • La humildad como base del talento: No basta con ser bueno, sino con mantenerse conectado al origen, a la música, a los demás.

  • Vocación de enseñar transforma el legado: Randy no solo tocaba solos, también genuinamente daba clases. Tu función como docente se conecta ahí.

  • Respeto por el trabajo, no por la fama: Practicar clásico a medianoche, estudiar partituras, coleccionar trenes… Se trata de cultivar vida interior.

  • Ser humano antes que estrella: Las personas se recuerdan por cómo te hacen sentir, no sólo por cómo te oíste tocar.

  • Brevedad no quita intensidad – A pesar de su corta vida, Randy vivió plenamente; cada día cuenta, cada acto suma.

Randy Rhoads fue más que un virtuoso de la guitarra eléctrica; fue un mentor silencioso, un alma curiosa, un músico con raíces, y un ejemplo de cómo la grandeza puede venir desde la serenidad. En nuestros roles como músico, profesor y estudiante, su historia es una chispa: ilumina la necesidad de enseñar con integridad, de tocar con sentido y de vivir con propósito.