Por: Kike Yompián Director de Mastermusic
Llevo más de tres décadas enseñando a tocar la guitarra. He visto pasar por las aulas de Mastermusic a cientos de alumnos con un talento desbordante: dedos rápidos, oído absoluto, equipos de primera línea. Y, sin embargo, he visto a muchos de esos mismos alumnos abandonar, frustrarse o estancarse en la mediocridad. Por otro lado, he visto alumnos con menos "talento natural" pero con una constancia de acero, que hoy son profesionales viviendo de la música.
¿Cuál es la diferencia? No está en la marca de la guitarra ni en el grosor de las cuerdas. Está en la mente.
Como músico apasionado por el rock, la música clásica y estudiante de filosofía, he encontrado en el Estoicismo —esa antigua escuela de pensamiento nacida en Grecia y Roma— no solo una guía para la vida, sino el mejor "pedal de efectos" para la carrera musical. Hoy quiero hablarte no de escalas pentatónicas, sino de la escala de valores que necesitas para dominar el instrumento (y a ti mismo).
1. La Dicotomía del Control: Tu Metrónomo Interno
El filósofo Epicteto comenzaba sus enseñanzas con una distinción brutalmente simple: “Hay cosas que dependen de nosotros y cosas que no dependen de nosotros”.
Parece obvio, ¿verdad? Pero en la música, sufrimos porque ignoramos esto constantemente.
Lo que NO depende de ti:
Si al público le gustará tu nueva composición.
Si se rompe una cuerda en medio del solo de tu vida.
Si naciste con las manos grandes de Steve Vai o pequeñas.
Si el algoritmo de Instagram muestra tu video a mil personas o a diez.
Lo que SÍ depende de ti:
La calidad de tu práctica de hoy (no mañana, hoy).
Tu preparación técnica y el mantenimiento de tu equipo.
Tu actitud cuando te equivocas en una nota.
La honestidad con la que interpretas tu arte.
El músico amateur se obsesiona con lo externo (la fama, el aplauso, la crítica). El músico profesional —el músico estoico— se obsesiona con lo interno (su disciplina, su sonido, su intención). Cuando entiendes esto, la ansiedad escénica desaparece. Si has hecho todo lo que estaba en tu mano (estudiar, ensayar, preparar), el resultado externo es irrelevante. Ya has triunfado porque has conquistado tu propia voluntad. Como le digo siempre a mis alumnos: No toques para impresionar, toca para expresar. Lo primero es ego, lo segundo es arte.
2. El Obstáculo es el Camino: Ama tus Callos
Marco Aurelio, el emperador filósofo, escribió una frase que debería estar pegada en cada amplificador: “El impedimento a la acción avanza la acción. Lo que se interpone en el camino se convierte en el camino”.
En la guitarra, esto es literal. Todos queremos tocar rápido y limpio desde el primer día. Pero el camino de la guitarra es un camino de dolor físico y mental. Las yemas de los dedos deben romperse para formar callos. La muñeca debe doler un poco hasta encontrar la postura relajada. El cerebro debe "quemarse" repitiendo ese lick de neoclásico a 60 BPM antes de poder hacerlo a 140 BPM.
El alumno promedio ve la dificultad como una señal de "no sirvo para esto". El estoico ve la dificultad como la señal de que está en el camino correcto. Piensa en Eddie Van Halen. Él no tenía el equipo perfecto al principio. Tenía guitarras que no mantenían la afinación y amplificadores que no daban el sonido que él escuchaba en su cabeza. ¿Se quejó? No. Modificó sus guitarras, hirvió sus cuerdas, y "destruyó" la técnica convencional para crear el tapping a dos manos tal como lo conocemos. El obstáculo (las limitaciones técnicas de su época) se convirtió en su camino hacia la leyenda.
Si hoy te frustras con un ejercicio, celebra. Esa frustración es el precio de la entrada a la maestría. Si fuera fácil, no tendría valor.
3. Memento Mori: El Tiempo no Regresa
Los estoicos usaban la frase Memento Mori ("Recuerda que morirás") no para deprimirse, sino para vitalizarse. Para recordar que el tiempo es el recurso más escaso que tenemos. En la era digital, es facilísimo perder dos horas viendo reels de guitarristas increíbles en TikTok y sentir que hemos "aprendido" algo. Eso es mentira. Ver no es hacer.
Un enfoque estoico de la práctica musical implica Atención Plena (Prosoche). Si tienes 30 minutos para practicar hoy, que sean 30 minutos sagrados. Sin celular, sin distracciones, sin tocar "lo que ya te sale bien" solo para inflar tu ego.
Practica lo que NO te sale.
Practica con intención.
Trata cada nota como si fuera la última vez que pudieras tocarla.
Séneca decía: "No es que tengamos poco tiempo, es que perdemos mucho". ¿Cuántas horas de tu vida musical has perdido "tonteando" en el mástil sin un objetivo claro? La disciplina no es castigo, es gestión de vida.
4. Sympatheia: La Ética del Músico en Banda
Finalmente, el estoicismo nos enseña que somos parte de un todo (el Logos). En música, esto se traduce en saber escuchar. Hay guitarristas que tocan "contra" la banda, queriendo tapar a todos con su volumen y sus mil notas por segundo. Eso es falta de filosofía. El músico sabio entiende la Sympatheia (la conexión mutua). Entiende que el silencio es tan importante como el sonido, y que hacer brillar al bajista o al baterista hace que la banda entera brille.
La virtud estoica de la justicia se aplica aquí: dale a cada canción lo que necesita, no lo que tu ego quiere tocar.
La Rutina del Guitarrista Estoico (Ejercicio Práctico)
Para cerrar, quiero dejarte una propuesta para tu próxima sesión de estudio en casa o aquí en Mastermusic. Aplica estos tres pasos:
Premeditatio Malorum (Preparación): Antes de tocar, visualiza qué podría salir mal. ¿Te cuesta ese cambio de acorde? Acepta que va a ser difícil antes de empezar. Prepárate mentalmente para el error y decide no enfadarte cuando ocurra.
Acción Consciente (El Ahora): Pon el metrónomo. Concéntrate solo en el compás que estás tocando. No pienses en el concierto de fin de año ni en el examen. Solo existe este pulso.
Examen Vespertino (Reflexión): Al terminar, pregúntate con honestidad (sin latigarte): ¿Di mi mejor esfuerzo? ¿Me distraje? ¿Qué aprendí hoy sobre mi carácter, no solo sobre mi técnica?
La guitarra es un espejo. Refleja quién eres. Si eres impaciente, tocarás acelerado. Si eres inseguro, tu vibrato temblará. Si eres arrogante, no tendrás groove. Estudiar filosofía me ha enseñado a ser mejor músico, y la música me enseña a diario a ser mejor filósofo. Te invito a que tomes tu instrumento no solo como una herramienta de diversión, sino como tu espada para forjar tu carácter.
Nos vemos en el escenario (o en la biblioteca).
Kike.











