lunes, 4 de diciembre de 2017

La guitarra sin límites pt6: Trujillo


Una de las grandes ventajas de viajar en bus es que puedo llevar mi guitarra en una caja sólida y es más difícil que se pueda maltratar. Así que cogimos las maletas, el banner y la guitarra y nos fuimos en bus a Trujillo, mi primera vez y oportunidad de dictar una clínica y masterclass en esta calurosa ciudad del norte de nuestro amado país, Perú.


Llegando a la ciudad


Como siempre, la organización de primera por parte del productor Johan Matos (JM Producciones), ya habiéndonos alistado en el hotel procedimos a visitar un estudio de grabación llamado Sala Studio 22 dirigido por  Carlos Alberto Ortecho y otra tienda de música llamada Music Gear que auspiciaban el evento. Luego de esto, fuimos a visitar el local que pertenecía a una excelente comunidad cristiana con ganas de apoyar el evento y la cultura llamado Praise Chapel Perú a cargo del Pastor Dinko Zambrano.



Auspiciadores y emprendedores
Esta actividad se caracterizó también, como lo mencioné en el párrafo anterior, no solamente de estos dos emprendimientos sino también de un restaurante turístico quien anfitrionó todas nuestras comidas llamado Adams Grill a cargo del señor Adams, por lo tanto la actividad se aseguraba como exitosa. Parte del mejoramiento de las condiciones económicas y logísticas de cualquier actividad artística y cultural es el apoyo material de las empresas que apuestan por este tipo de emprendimientos como las clínicas y clases maestras, que permiten la mejor difusión pero sobre todo, hacer consciente a la localidad su importancia. Creo que todos debemos buscar auspicios en cualquier actividad cultural no solamente para poder financiar el proyecto sino también para dar a conocerlo.


Clínica y masterclass

Praise Chapel
Después de haber dictado los 5 puntos para desarrollarte en la música como persona (1. Orígenes, 2. Constancia, 3. estudio, 4. mente abierta y 5. creatividad) pasamos a realizar la Masterclass. En este punto desarrollamos las escalas pentatónicas menores, mayores,el modo frigio y lidio, un poco de improvisación. Además, toqué 5 temas propios explicando algunas técnicas hechas en mis canciones. Lo que me dio mucha alegría es ver a varios de mis suscriptores sentados en las 2 primeras filas... Los reconocí cuando me dijeron sus nombres, jejeje, ya que nunca los había visto. Ellos se quedaron hasta el final  y algunos de ellos con gusto vi que cuando hacía el solo de Jam Masanori se emocionaban y saltaban de su asiento, realmente eso me contentaban mucho porque es chévere cuando alguien reconoce tus canciones.



Por último, cuando ya había terminado la Masterclass ya era muy tarde, me pidieron tocar un último tema y finalicé con Rider. 

Fotos y Selfie

Al final de la actividad los últimos que se quedaron me pidieron fotos y por supuesto accedí al instante ya que seguro no nos veríamos en muchos meses y por supuesto, yo les pedí a ellos lo mismo con este selfie. Muchas gracias a Trujillo por las personas que conocí y compartí algo de mi experiencia en estos más de 25 años enseñando la guitarra eléctrica. 



We rock!

miércoles, 29 de noviembre de 2017

"¿Es malo?"




“El spinner es malo”.
“El celular es malo”.
“El FaceBook es malo”.
“La carne es mala”.
“No corras riesgos porque puedes perder”.
“La televisión es mala”.
“Jugar videojuegos es malo”.
Etc, etc, etc.

Por otro lado, nos dicen que:

“La lectura es buena”.
“La espiritualidad es buena”.
“Meditar es bueno”.
“Ser vegano es bueno”.
“Actuar es mejor”.
“Ser músico es mejor”.
“Tener una casa es bueno”.

Recuerdo en la época de los 80s cuando salió el famoso Atari, era una consola de video juegos muy primigenia, quizá una delas primeras en construirse. Era la novedad del decenio. Cuando nosotros los adultos criticamos a los niños o adolescentes, ¿con qué criterios evaluamos nuestras afirmaciones? ¿Según paradigmas? Resulta que muchos adultos critican las redes sociales y estar todo el día pegado en el celular, sin embargo, no es ese el hecho, sino el buen uso que damos a lo que tenemos a nuestro alrededor. A veces leo los comentarios del Facebook diciendo lo siguiente: “Estoy sin celular una semana y me siento más libre”, como si este aparato te quitara la libertad de los pensamientos negativos, cóleras, angustias y resentimientos que tienes de otras personas. Puedes estar en la naturaleza, pero el verdadero trabajo que tengo como persona es el poder actuar libremente sin estar encadenado a cualquier emoción, persona o cosa. Puedo estar en el mar con mi hijo y sin celular pero si regreso al mundo y vuelvo a escupir a la calle y a tirar basura en las veredas, ¿eso me hace libre?

Desde que abrí mi fanpage y estudié “community manager” y “marketing digital”, vi a este como una oportunidad de negocio, de interactuar con gente de otros países y poder ofrecer mis productos a otros lugares del mundo. Y trato (no digo que lo hago del todo) programar mis redes sociales para que mientras estoy disfrutando de practicar en la guitarra, el FaceBook, el Instagram, el YouTube, el twitter y todas las plataformas sociales trabajen para mí. Por eso, ¿el Facebook es malo?

Si bien mi abuelita en la actualidad tiene más de 90 y tantos años y está delicada de salud, ella hasta la actualidad come carne, menos que antes obviamente. Ella siempre gozaba de mucha salud, energía, vitalidad y sobre todo alegría. Siempre nos habla acerca de sus buenas y sabrosas comidas arequipeñas: rocoto relleno, el desayuno de adobo de chancho, el buen pescado que comía en Moyendo. Sin embargo, en el transcurso de los años fue moderando su dieta y haciendo un balance que le permita vivir la vida alegremente. El alimento principal no es el que entra por la boca, sino por el corazón y la mente. Esto combinado con el cariño y amor que se prepara en las comidas, como lo hacía mi madre ya fallecida, regalándome unos postres extremadamente dulces que hasta ahora recuerdo… no podrás decirme que la carne hace mal. Definitivamente todo se hace con moderación, con cariño y conocimiento de causa. Prueba de ello es que mi madre unos años antes de fallecer ganó un concurso de comida con su plato bandera “frejoles escabechados”. Esta comida contiene tocino, cebolla, vinagre, ají panca, jengibre (kión) y algunos condimentos que hacían de este plato algo extremadamente adictivo al paladar. Es obvio que esto no se lo vamos a dar a un enfermo que ha sido operado de la vesícula por mencionar un caso.

Y así podríamos hablar largo y tendido de todo aquello que las personas dicen ser malo, pero todo dependerá de la dosis y el correcto uso de ello. Esto se aplica para la televisión, para los riesgos, etc.

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Y lo “bueno”

Cuando descubrí el mundo de la espiritualidad no hacía más que leer libros al respecto, meditaba por dos o tres horas diarias con los ojos cerrados… descuidando la relación con mis familiares y pensando en ángeles, arcángeles, frecuencias, mantras, etc. Una de las cosas más difíciles en el mundo espiritual y profano es integrar las dos cosas a tu vida cotidiana.

Una de las cosas chéveres que te puede pasar en la vida es que admiren tu belleza física… a mí nunca me pasó eso porque a mí me dio el acné recién a los 22 años, tenía granos por toda la cara y en la espalda así que dentro de las medicinas que comencé a tomar me sugirieron convertirme en vegetariano. Lo cual hice. Definitivamente me fue excelente, me ayudó a eliminar todos los horribles granos que tuve durante 3 años seguidos; sin embargo, mientras mi madre preparaba exquisitas comidas se hacía un tiempo para prepararme mi “naturismo”. Poco a poco lo fui dejando y dándome cuenta que el compartir con mis hermanos y familiares la misma comida era tan bueno como el comer sano así que no siempre como carne pero para mí en este momento el dejar de prescindir de este tipo de alimentos de una manera radical no es la opción.

Por eso, para terminar este pequeño post, jijiji, no todo lo bueno ni todo lo malo es factible de una posición radical. Nosotros los músicos no tenemos necesariamente la mejor profesión porque si renegamos de ella, ¿de qué nos sirvió? Y el actuar siempre no es la mejor opción cuando se hace de forma precipitada. Por último, lo mejor que podemos dejar en esta humanidad es abrir nuestra mente y dejarnos de radicalismos. Podemos darle a nuestros hijos una casa o un terreno, o una cuenta en el banco o unos súper estudios universitarios, pero todo esto se destruirá y se botará al tacho si es que nuestros hijos no tienen valores ni razones por las cuales vivir una vida armoniosa entre lo espiritual y material, entre lo sagrado y profano, entre la riqueza y pobreza, entre lo sólido y lo etéreo… Mantener el equilibrio es difícil pero podemos entrenarnos, al fin y al cabo todo es una lucha constante que nos hará mejores.